La sabiduría de Abigail
- bienaventuradassomos
- 2 nov 2024
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Actualizado: 2 nov 2024

“Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb” (1 Samuel 25:3).
Para ponernos en contexto de esta historia, debemos hacer una pequeña reseña de los acontecimientos que estaban sucediendo en aquel tiempo.
David era un jovencito que pastoreaba las ovejas de su padre, (aunque ya había sido ungido por el profeta Samuel como el futuro rey de Israel, ya que Saúl había sido desechado por Dios), quien le envió a llevar provisiones a sus hermanos que formaban parte del ejército, donde Saúl primer rey de Israel los comandaba. Allí se encuentra en el crucial momento en que, estando el ejército en orden de batalla contra los filisteos, sus enemigos, un gigante llamado "Goliat" daba voces pidiendo un hombre que pudiera pelear con él. Todos tenían gran temor y nadie se animaba a enfrentarlo. Pero David habló y dijo: “¿Quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?” (1Samuel 17:26). Él conocía a su Dios, ya había comprobado su poder protector y defensor, había probado las fuerzas sobrenaturales de Dios en su favor librándolo de osos y leones que querían atacar las ovejitas que fielmente él cuidaba.
En resumen, David mató a Goliat con una honda y el certero lanzamiento de una piedra, porque él no fue en sus fuerzas sino que fue en el “Nombre de Jehová de los ejércitos” (1Samuel 18:5). Esto hizo que David formara parte del ejército de Israel. “Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl.” Así ganó el reconocimiento y afecto de todos. Las mujeres cantaron: “Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles.” Esto llenó de celos el corazón de Saúl y fue el desencadenante para que lo odiara y desatara una feroz persecución en su contra para quitarle la vida. David tuvo que huir y habitar en desiertos (Salmo 63), cuevas (Salmo 34), (Salmo 57). Aún refugiarse en tierra de los enemigos de Israel, contra los que él mismo había peleado y por temor de ellos fingirse loco (Salmo 56) ¡Qué asombrosas maravillas hace Dios en nuestros tiempos más angustiosos!
¡Preciosos Salmos que fueron escritos en esos momentos de tanta inseguridad, dolor, lágrimas e injusticia! Él no sabía que sus Salmos quedarían grabados para siempre, como Job cuando en medio de tan tremenda aflicción exclamó: “¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro; que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas en piedra para siempre!” (Job 19:23-24). Ni él ni David imaginaron jamás que esto sería así. Ellos solo derramaron su lamento delante de Dios con ruegos, suplicas, lágrimas, pero también con fe y alabanzas. Dios escucha el clamor de sus hijos abrumados y superados por lo que les sucede y se conmueve su corazón. “En toda angustia de ellos, Él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó...” (Isaías 63: 9).
Los propósitos de Dios son indestructibles
David creyó que moriría en manos de Saúl y así se lo dijo a su amigo Jonatán: (Dios forjó una preciosa amistad entre ellos en medio de tanta injusticia) “…y ciertamente, vive Jehová y vive tu alma, que apenas hay un paso entre mí y la muerte”. Tal cosa nunca ocurrió. 1 Samuel 23:14 dice: “… y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos”. Porque fiel es Dios, es Él quien cumplirá y acabará lo que ha determinado hacer con nuestras vidas. Él ungió a David como el futuro rey de Israel y así lo llevaría a cabo. Sus propósitos son indestructibles. Es Él quien dirige y gobierna desde su santo trono soberanamente, Él determina el tiempo de nuestras aflicciones.
Jonatán “fortaleció su mano en Dios. Y le dijo: No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre…” (1 Samuel 23: 19b-20). David fue el hombre “conforme al corazón de Dios” y “pastoreó a Israel conforme a la pericia de sus manos”.
Habiéndonos situado ya en el contexto de este maravilloso relato, podemos continuar. No sin antes considerar cómo Dios le dedica un capítulo entero de su Palabra a esta historia.
Podemos preguntarnos ¿Tan importante era este acontecimiento? La respuesta es ¡Sí! Dios quiere que al meditar en ella hoy, podamos ver qué importante es buscar la sabiduría de lo alto ¡Su sabiduría!
Sabiduría vs necedad
“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos…” (Salmo 111:10). No importa el lugar o la situación que estemos viviendo, podemos ser victoriosas y de bendición para quienes lo necesiten. Salomón nos dice esto con respecto a su gran valor: “Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella” (Proverbios 8:11).
Continuemos, estando David en el desierto, envía sus hombres a la hacienda de un hombre muy rico a pedirle provisiones, “porque hemos venido en buen día…”, ya que ese era un tiempo especial en esa cultura, de prosperidad y hospitalidad.
David le recuerda como ellos habían cuidado de la vida de sus pastores, sin hacerles faltar nada y librándolos de grandes peligros. Pero este hombre mezquinamente se negó, menospreciándolos, ya que 1 Samuel 25:3 NTV nos dice como era él: “Pero Nabal era, descendiente de Caleb, era grosero y mezquino en todos sus asuntos”.
Nabal era necio y Abigail sabia
El nombre Nabal significa insensato, necio, atolondrado. Abigail ere una bella mujer como la describen las Escrituras “En cambio su esposa, que se llamaba Abigail, era una mujer muy inteligente y hermosa”, poseedora de hermosas virtudes. Su belleza no era solo exterior, en la apariencia física, había allí una belleza interior profunda, rica y llena de sensatez.
En contraste con su esposo que era insensato, maleducado y mezquino podemos ver que, aun conviviendo con él, ella no perdió su pureza, ni aprendió sus malos modales. Cultivó su espíritu buscando a Dios. Esto nos muestra que aunque el pecado nos asedie, podemos vivir en santidad guardando nuestro corazón en Dios. No estaba ajena a los hechos que estaban ocurriendo en ese tiempo. Conocía los planes de Dios para su pueblo. Nabal tenía un entendimiento distorsionado y entenebrecido de la situación, totalmente alejado de la verdad, por su propia insensatez y maldad. Sin embargo, estaban aquellos fieles al Señor, a quienes Dios había revelado los planes que tenía con David; posesionarlo en el trono al desechar a Saúl por sus continuas desobediencias. Por eso encontramos en 2 Samuel 5:2 cuando el pueblo viene a hacer pacto con David para que reinara, estas palabras: “Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel”. Ellos ya tenían este conocimiento antes que fuera concretado.
Significado de Abigail
Abigail significa: “la alegría del padre” y sabemos que en aquella cultura era el padre quien decidía con quien se casaría su hija, seguramente él vio un buen partido para su hija en Nabal, sin imaginar lo que padecería con él. Miremos lo que dice Dios y tengamos en cuenta esta verdad para no equivocarnos: “…porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1Samuel 16:7). No miremos con ojos naturales que pueden engañarnos, dejemos que Dios sea quién nos guie en todas nuestras decisiones y elecciones. No sea que después tengamos que sufrir las consecuencias de no haber consultado a Dios. Él nos ha dado su Espíritu y “…todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios”
Quizás para Nabal, Abigail no era importante, no le daba el verdadero valor que ella tenía, pero Dios tenía sus ojos fijos en ella, para Él ella era más “valiosa que las piedras preciosas”. Mujer de firmes convicciones, no se dejó mover de su temor y reverencia al Señor. No siguió a su esposo en sus malas acciones, ni lo avaló en su rebeldía contra Dios. Acá tenemos un precioso ejemplo a imitar. No debemos cambiar fácilmente los preceptos de Dios por razonamientos y argumentos humanos, esgrimidos desde un corazón en rebelión contra Dios. Fortalezas que se levantan en la mente por causa del pecado. Al contrario, llevemos todos esos pensamientos “cautivos a la obediencia a Cristo”.
Ella no perdió tiempo centrándose en los defectos de su esposo. No permitió que esto la amargara o frustrara en ella los propósitos que Dios tenía para su vida. Miró a Dios y se fortaleció en Él. En ningún momento perdió su identidad, ella era hija del Dios Altísimo y como tal debía comportarse. Respetó a su esposo, aunque no siguió sus hechos malvados. Guardó el pacto de fidelidad hasta la muerte de él. Nunca pensó poner sus ojos en otro hombre por ver qué distintos eran a como se comportaba su esposo. Ella guardó su corazón en Dios. Eclesiastés 10:2 NTV “Una persona sabia elige el camino correcto, el necio toma el rumbo equivocado”.
Se dedicó a que en su hogar todo estuviera en orden, organizando aun a sus criados, quienes la respetaban, como nos dice Proverbios 31:15 DHH acerca de la mujer virtuosa “Antes de amanecer se levanta y da de comer a sus hijos y asigna tareas a sus criadas”. Se centró en vivir su presente agradando y obedeciendo a Dios, quien estaba por sobre su esposo. A través de su vida nos enseña que no debemos detenernos en el pasado queriendo cambiarlo; lo cual es imposible. Ni tampoco anticiparnos al futuro que no conocemos porque estaríamos perdiendo un valioso tiempo que debemos aprovechar hoy, haciendo la voluntad de Dios. “Este es el día que hizo Jehová, nos gozaremos y alegraremos el Él”.
¡Hoy es el día! Hoy debemos amar, ayudar, cambiar lo que esté mal en nuestra vida, obedecer, confiar y seguir en pos de nuestro Dios. El mañana está en sus manos y su buena voluntad para nosotras, para darnos el fin que esperamos y aun sorprendernos. Abigail jamás pensó que sería la esposa de un rey.
En Cristo debe estar nuestra esperanza y fuente de gozo en todo tiempo, aun cuando lo que estamos viviendo no es agradable, ni lo que deseamos. Él nos guiará a un lugar de descanso, confortará nuestra alma, guiará nuestros pasos y dará su provisión de amor y paz para esos momentos difíciles. Debemos procurar esos preciosos momentos en su presencia donde seremos fortalecidas para continuar el camino que nos resta. Así lo hizo Dios con su pueblo desde la antigüedad. “El Espíritu de Jehová los pastoreó, como a una bestia que desciende al valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso” (Isaías 63:14).
Inteligencia en acción
Al saber Abigail por sus criados lo que había sucedido con su esposo y como había maltratado a los jóvenes enviados por David, rápidamente y sin perder tiempo, preparó todo lo necesario para David y sus hombres. 1 Samuel 25:19 “Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos.” ¿Podemos ver la diligencia de esta mujer? ¿En qué momento preparó todo esto? Era una mujer organizada, preparada, “… haber precioso del hombre es la diligencia” (Proverbios 12:27).
“Y montando un asno, descendió por una parte secreta del monte; y he aquí David y sus hombres venían frente a ella, y ella les salió al encuentro”. No solo era una mujer esforzada, también era valiente. Pensemos que David estaba enfurecido y dispuesto a matar a Nabal y a todos en su casa. Sin embargo, Abigail no tuvo temor, aun sabiendo que eran hombres guerreros y que estaban indignados por la actitud de Nabal. Ella iba en son de paz y guiada por Dios.
Tuvo una actitud humilde al postrarse ante David. Y fue sabia para incluso hacer razonar a David para que no tomara venganza por su propia mano, sino que lo dejara en manos de Dios. Y leamos la respuesta de David: “… Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano”. ¡Qué diferencia podemos hacer si estamos llenas del Señor! ¡Cuántos conflictos en nuestro hogar, se solucionarían en paz si dejáramos al Señor obrar!
También fue prudente al esperar que su esposo estuviera sobrio al día siguiente para relatarle lo sucedido; no lo hizo impulsivamente “… y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra. Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió" (1 Samuel 25:37b y 38).
La Palabra del Señor es clara cuando nos dice: “No os venguéis por vosotros mismos…”. David pudo decir: “…Alabado sea el SEÑOR, que vengó el insulto que recibí de Nabal y me impidió que tomara venganza por mí mismo. Nabal recibió el castigo por su pecado”.
Después de todos estos acontecimientos, David le envía una propuesta de matrimonio a Abigail. No lo hizo de cualquier manera; él la respetaba, pudo ver en ella una mujer de Dios, con bellas virtudes. Y Abigail acepta. Miremos cuál fue su respuesta: “Y ella se levantó e inclinó su rostro a tierra, diciendo: He aquí tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de su señor”. ¿Podemos ver la humildad en esta mujer? ¡Cuántas virtudes poseía! Ella sería la esposa del rey David, sin embargo, lejos de enaltecerse por esto, guardaba en ella un corazón de sierva. ¡Cuánto podemos aprender de ella!
¡Pero en Jesús tenemos el ejemplo supremo a imitar! “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:6-8). ¡Cuánta humildad y obediencia en nuestro Señor! Él es manso y humilde de corazón, no superficialmente. Por esto, Dios el Padre, quiere que Cristo sea formado en nosotras; su obediencia y humildad, pero también su carácter, su dulzura y ternura. Mujeres de convicciones firmes, ancladas en la Palabra de Dios.
El apóstol Pablo sufría y trabajaba por esto: Gálatas 4:19 “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros…”. No seamos mujeres duras, insensatas como la Palabra de Dios nos describe a Nabal. Ni orgullosas, insensibles a la voz del Señor. Dispongamos nuestro corazón al obrar de Dios. Todo lo que Abigail sufrió, forjó en ella un carácter sereno y apacible.
No centremos nuestra mirada en quienes nos rodean para ver sus fallas y defectos, sino en nosotras mismas y preguntemos al Señor qué debemos cambiar para honrarlo con nuestras actitudes y Dios se encargará de nuestro entorno conforme a sus planes y propósitos. Miremos lo que el apóstol Juan le aconseja a el anciano Gayo en 3 Juan 1:11 “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios”. Y seamos imitadoras de Dios, como hijas amadas.
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